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    Trazabilidad obligatoria: qué pide el SNIG y qué podés hacer de más

    Uruguay tiene trazabilidad individual obligatoria del rodeo bovino desde mediados de los años 2000. Para la mayoría de los productores eso significa tres cosas: pegar la caravana, dar el alta, registrar los movimientos.

    Y ahí termina. La caravana es un trámite.

    Lo raro es que el mismo número que usás para cumplir sirve para algo bastante más interesante, y casi nadie lo aprovecha.

    La misma caravana sirve para dos cosas: lo que exige el sistema nacional, que es identificación, alta, movimientos y respaldo sanitario, y lo que podés hacer vos, que es ganancia individual, vacías repetidas, carencias por animal y decisiones de descarte

    Lo que pide el sistema nacional

    El sistema está construido para una finalidad sanitaria y comercial: saber dónde estuvo cada animal, para poder responder ante un evento sanitario y para sostener el acceso a mercados.

    Eso implica identificar al animal, declararlo, y registrar cada movimiento entre predios. El dato viaja hacia arriba, hacia el Estado y hacia la cadena.

    El Instituto Plan Agropecuario hizo un balance de los primeros diez años del sistema individual obligatorio que vale la pena leer para entender por qué se armó así, y por qué el diseño prioriza el movimiento entre predios y no la productividad de cada animal.

    Los plazos y las obligaciones conexas —la declaración jurada, los giros— están en el Sistema Nacional de Información Ganadera.

    Lo que podés hacer con los mismos datos

    Acá el dato viaja hacia adentro, y es otra cosa.

    La ganancia diaria de cada animal, no del lote. El promedio del lote te dice cómo va el sistema. El individual te dice quién lo está tirando abajo. Un lote con 0,600 de promedio puede ser todo el lote parejo o la mitad en 0,900 y la mitad en 0,300, y en el segundo caso tenés un problema que el promedio tapa. Lo explicamos en qué es la GDP.

    Las vacías repetidas. Una vaca que viene vacía un año puede tener mil razones. Una vaca que viene vacía dos tactos seguidos es una decisión de descarte que se toma sola, si el dato está.

    La carencia animal por animal. Cuando se trata un animal y no un lote entero, la carencia es individual. Sin seguimiento, lo que queda es una carencia de grupo, que es más conservadora y a veces te cuesta una venta.

    El descarte con historial. Edad, partos, pesos, sanidad. La diferencia entre decidir con una ficha y decidir mirando el animal en la manga.

    Lo que cuesta, que nadie dice

    Pegar caravanas lleva trabajo. Leerlas en la manga lleva trabajo. Y un bastón lector o una balanza con conectividad son una inversión.

    Por eso la pregunta no es si la trazabilidad individual sirve —sirve—, sino en qué lotes se paga. Lo desarrollamos en caravanear o no: cuándo la trazabilidad individual rinde.

    Y hay una regla que conviene respetarse: lo inferido no cuenta como registrado. Si no se sabe con certeza qué pasó con un animal en un tramo de su historia, la ficha tiene que decirlo, no completarlo. Una ficha que inventa es peor que una ficha incompleta, porque se usa para decidir.

    Cómo lo resuelve María

    En María el seguimiento individual es una capa que se activa lote por lote. El que no lo necesita no lo ve, y el stock, la declaración y los reportes siguen calculándose desde el lote, como siempre.

    En los lotes donde se activa, podés cargar las caravanas pegadas, importar los archivos del bastón lector y de la balanza, y tener ficha de cada animal con su peso, su ganancia diaria, sus tactos, su sanidad y sus movimientos. Por WhatsApp podés preguntar por una caravana puntual, o pedir la lista de animales que vienen vacías dos tactos seguidos, los que están en carencia o los que no se pesan desde una fecha.

    Lo que no hace: inventar. Si un tramo no se puede saber, la ficha lo dice.

    El alcance completo está en gestión ganadera.

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