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    Costo por kilo producido: sacarlo con los datos que ya tenés

    Es el número que decide si vender hoy o seguir engordando. Y es, casi siempre, el número que está mal calculado.

    No por mala intención: porque se calcula con lo que se factura, y una parte importante de lo que cuesta producir un kilo no pasa por una factura.

    La cuenta

    Todos los costos del ejercicio, divididos por los kilos producidos en el mismo período.

    Se suman costos directos, mano de obra, estructura y amortizaciones: 33.000 dólares divididos por 29.700 kilos producidos dan 1,11 dólares por kilo

    Dos cosas del denominador, que es donde más se falla:

    Son los kilos producidos, no los vendidos. Si compraste animales de 300 kilos y los vendiste de 420, produjiste 120 kilos por cabeza, no 420. Vender kilos comprados no es producir. Cómo se saca ese número está en kilos de carne por hectárea.

    Es el mismo período para los dos lados. Costos del ejercicio sobre kilos del ejercicio. Mezclar un año de costos con seis meses de producción da un número que no significa nada.

    Las tres que siempre faltan

    La mano de obra propia

    Si el campo lo trabajás vos, tu familia o un socio, ese trabajo no aparece en ninguna factura. Y existe: si no estuvieras, habría que pagarle a alguien.

    Dejarla afuera es la distorsión más grande en campos chicos y familiares, porque es justamente donde más peso tiene. La forma de incorporarla no es emotiva: es poner cuánto costaría contratar a alguien que haga lo mismo.

    Las amortizaciones

    Alambrados, aguadas, corrales, maquinaria, praderas perennes. Se pagan una vez y se usan varios años, así que su costo hay que repartirlo entre los años que se usan.

    Un campo que hizo una inversión grande el año pasado y la cargó toda ahí tiene un ejercicio hundido y los siguientes artificialmente buenos. Ninguno de los dos números sirve. El criterio de qué es inversión y qué es gasto está en plan de cuentas CREA.

    Los costos de estructura

    Contador, seguros, energía, comunicaciones, patentes, camioneta. No se asignan a ningún animal, pero están.

    Suelen ser el rubro más chico de los tres y el más fácil de olvidar, porque se pagan de a poco todo el año.

    Qué hacer con el número

    Compararlo con el precio. El precio de referencia por kilo lo publica el Instituto Nacional de Carnes. La diferencia entre tu costo y ese precio es el margen por kilo, y es el dato que decide si seguís engordando o vendés.

    Compararlo con años anteriores. Un costo que sube más rápido que el precio es una señal temprana, mucho antes de que el resultado del ejercicio lo confirme.

    Compararlo con el grupo. El monitoreo de empresas ganaderas del Instituto Plan Agropecuario, las Carpetas Verdes, publica por ejercicio cuánto pesa cada rubro de costo en un resultado típico. Ahí se ve si tu estructura está fuera de línea.

    El costo por kilo no es el margen

    Dos campos con el mismo costo por kilo pueden tener resultados muy distintos, porque el margen depende también de cuántos kilos produjiste.

    Bajar el costo por kilo produciendo menos no es una mejora. Y es un error frecuente: se recortan gastos, baja la producción y el costo unitario queda igual o peor. Por eso este número se lee siempre junto con los kilos por hectárea.

    Cómo lo arma María

    El costo por kilo sale del módulo de gestión económica: los movimientos clasificados con el plan de cuentas, las amortizaciones calculadas sobre los bienes de uso registrados, y los kilos producidos tomados de los pesajes.

    El resultado se ve por actividad y por subsistema, con margen por potrero y por lote, y se cruza con los precios de referencia por categoría para pasar kilos a dólares.

    Lo que no hace: inventar los costos que no cargaste. Si la mano de obra propia no está, el número va a dar bajo, y el sistema no lo puede adivinar. Hay más en precios y en software rural.

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